BUENOS AIRES (AFP) — Una rotación temporaria de vientos alivió el domingo a Buenos Aires del humo que la cubre desde hace cuatro días, pero el fenómeno, debido a la persistencia de los incendios que lo origina, martiriza ahora a Rosario (300 km al norte) y sigue afectando al vecino Uruguay.
Los abrumados tres millones de residentes de la capital y los nueve millones de su conurbano disfrutaron el domingo de la primera mañana despejada desde el jueves.
La Agencia de Protección Ambiental midió al mediodía que el aire en la ciudad contenía 1,5 partículas por millón de monóxido de carbono, contra 11 por millón registradas un día antes, para un máximo aceptable de 35. El Servicio Meteorológico Nacional (SMN) advirtió sin embargo de que los vientos volverían a traer la humareda en la noche del domingo.
El SMN confirmó que “en las imágenes satelitales disponibles se observan focos de incendio en el sur de (la provincia de) Entre Ríos (este) y en las islas del delta del Paraná”, a unos 100 km al norte de la capital argentina. Cientos de bomberos y policías combatían decenas de focos ígneos en la zona aunque expertos coinciden en que sólo la lluvia podrá extinguirlos por completo, una situación que al menos hasta mitad de semana no se prevé.
En las carreteras próximas se recomendaba la máxima precaución porque la visibilidad variaba entre 300 y 1.000 metros. El humo combinado con niebla fue la causa de varios choques en cadena en carreteras aledañas en la última semana, con un saldo de 5 muertos y decenas de heridos.
Los incendios fueron iniciados por campesinos para liberar terrenos de pastoreo de malezas, restos leñosos y alimañas, pero se decontrolaron. La presidenta Cristina Kirchner, quien el sábado sobrevoló la zona, criticó a los productores agropecuarios que usan ese método ancestral para renovar pasturas a bajo costo y exigió encausar a los reponsables. Dos personas fueron detenidas por este motivo y una tercera está prófuga.
El humo se esparcía el domingo hacia la provincia de Santa Fe (centro-este), y seguía afectando a Entre Ríos y al vecino Uruguay, con intensidad variable según la dirección de los vientos.
La ciudad más perjudicada resultaba Rosario, la segunda del país, con un millón de habitantes y principal puerto exportador de cereales. Allí, una visibilidad reducida dificultó la circulación de vehículos y los vuelos y aumentaron las consultas médicas por afecciones respiratorias y oculares y ardor de garaganta. Las autoridades bloquedaron el tránsito en el puente sobre el río Paraná, que une Rosario con Victoria, en Entre Ríos, muy utilizado por el transporte de cargas.
En Uruguay, la zona sur -incluida Montevideo, que está a 223 km de Buenos Aires en línea recta a través del Río de la Plata- presentó en los últimos días un cielo gris, debido a la gigantesca mancha de humo que alcanzó incluso Punta del Este, principal centro turístico del país, a 140 km de la capital.





